Cómo hace negocios la Mafia

Bernardo Provenzano es un Capo de la Mafia, responsable de modernizar este antiguo grupo cuando más estaban en problemas. Fue arrestado en el 2006, pero se ha escrito un libro sobre las estrategias que utilizaba para mantener bajo control su organización, que finalmente, motivada por el dinero, es un negocio.

Cuando Bernardo Provenzano entró a esta organización a mediados de los 90’s, recibió una fuerza de trabajadores desmoralizada y desilusionada con la organización. En unos años, con su carisma y talentos para manejar empresas, volteó de cabeza la situación. Se ha dicho que si hubiera invertido su talento e inteligencia en negocios legítimos, hubiera sido mucho más exitoso.

Independientemente de las deplorables acciones ilegales de la “Cosa Nostra”, las siguientes reglas que utilizaba Provenzano son dignas de utilizarse en cualquier negocio que esté teniendo problemas:

Regla 1 :Inmersión. Cuando una empresa ha cometido errores y va mal, lo primero es salir del radar, incluso si significa dejar la publicidad. Aprenda de sus errores, y siga adelante cuanto antes.

Nino Giuffré menciona que la primera orden de Provenzano fue hacer su organización invisible para deslindarse de la mala publicidad que sufrían en los medios. Se les instruyó que evitaran cualquier actividad que atrayera la publicidad, mientras reconstruían sus enlaces con clientes, negocios, víctimas y políticos.

Regla 2: Mediación. “Pórtese tranquilamente, con mentalidad clara, correcta y consistente, no ignore todo lo que la gente le dice, pero tampoco crea todo. Siempre busque descubrir la verdad antes de hablar, y recuerde que para hacer una decisión, nunca es suficiente sólo una fuente de información.”

Esto es el primer manifesto de la Cosa Nostra bajo Bernardo Provenzano, una diferencia drástica después de una década de violencia con el líder anterior. Provenzano educó a sus hombres en el arte de la negociación y la importancia de dialogar.

Provenzano era un hombre decisivo, de acción, pero sabía dialogar cuando le convenía. Igual que cualquier director de cualquier empresa que cuida sus relaciones públicas.

Regla 3: Consenso. Provenzano respondía cartas de todos los estratos sociales que preguntaban sobre vacantes de trabajo, administraciones de hospitales, resultados de exámenes, etc. Provenzano tenía en claro que deseaba que su Mafia se presentara como un elemento positivo de la sociedad. El “Padrino” debía parecer una figura benevolente, un tío cuyos consejos y consenso se buscaría en todo tema de importancia - de negocios y personal.

Persuadir a la gente de que lo necesitaba funcionó mejor para promover su negocio que imponer la violencia. En los negocios, es lo mismo - si sus clientes se rebelan contra usted, está en problemas.

Regla 4: Dios de nuestro lado. Provenzano mantenía una imagen de alguien piadoso, con un papel de confianza, pero autoritario. Sus cartas a la Mafia parecían las cartas de un apóstol, y mandaba a sus funcionarios algunas parábolas de la Biblia.

Los investigadores trataban de descubrir el código secreto en los pasajes de la Biblia que se enviaban, pero hasta ahora, no hay nada. Simplemente, los encontró útiles como herramientas de liderazgo.

Las parábolas que Provenzano escogió revelan una atención a las reglas, a los castigos, a la culpabilidad y la venganza, como si buscara inspiración y autoridad para apoyarlo en sus responsabilidades y decisiones, y le sirvieron para relacionarse con sus asociados.

Regla 5: Sea políticamente flexible. Los empresarios de éxito de todo tipo usualmente se encuentran solicitados por el gobierno en algún momento.

Provenzano manejaba esta situación de forma que cambiaba su lealtad política cuando le convenía. Buscaba políticos que estaban preparados para ayudar a los mafiosos en problemas. Estas relaciones nunca salían al público, pero no significaba que los negocios no estaban sucediendo tras bambalinas.

Regla 6: Reinvención. En caso de un escándalo político, o un negocio en problemas, es vital que el nuevo jefe aleje su imagen de la controversia. Incluso, si es necesario, debe cambiar de puesto o de personalidad.

Con las nuevas direcciones de Provenzano, cambió el tono negativo de los medios hacia la Mafia, y además nunca se le relacionó con los escándalos que habían sucedido antes de su entrada. Con ayuda de su equipo, se aseguró de que nadie lo asociara con los años violentos, y creó su imagen de hombre de paz.

Regla 7: Modestia. A la mitad de su carrera, Provenzano cambió de ser un rufián armado a ser un inversionista, líder político, y estratega. Parte de su mística era que nadie sabía realmente si era un genio o un analfabeta con suerte.

Para enfatizar este personaje, siempre se presentaba como un hombre simple, con errores en sus cartas y pidiendo disculpas por sus faltas gramaticales.

Los investigadores han concluído que era parte de una imagen construída con cuidado, y mantienen que su aparente ignorancia era una estrategia para parecer “Hombre del pueblo”.

Otra persona que ha usado esta estrategia es George Bush. Su familia es de la más alta esfera social de Texas, no es un Texano común y corriente, pero habla como tal, y comete los errores de uno. Hasta qué nivel es un acto, y qué tanto es incompetencia, no se sabe, pero funcionó dos veces en diferentes elecciones.

Conclusión: Aunque Provenzano fue finalmente arrestado por la policía, tiene el dudoso honor de transformar a la Cosa Nostra de una organización moribunda, en una fuerza política importante. Aprendamos lo más positivo de este personaje, y evitemos repetir sus errores éticos.

Resumen de: Boss of Bosses: How Bernardo Provenzano Saved the Mafia

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